Creo que mi blog tiene otra zona horaria o en su defecto un taldo en el momento de publicar la entry. Em, en realidad tengo ganas de escribir, pero NO SÉ DE QUÉ HACERLO. Mi mamá dijo alguna vez que en nuestros periodos más felices, la Bego y yo dejamos de escribir, pero el punto es que ahora estoy increíblemente feliz. Onda, muuuuuuuuy contenta. Al punto de tener cara de droga permanente. Y me encanta estar así. Y eso tira por lo suelos, aplasta e incluso llega a taclear con sumisión la teoría de mi mamá.
He estado realizando mis primeras incursiones dentro de la capital, acompañada de mi gran* sentido de la orientación. El primer día me perdí dos veces. La primera vez pude enmendar el error sin la ayuda de nadie, sólo de la hoja del googlemaps que me imprimí y donde mi hermana marcó Beauchef, la FEN, la Torre Quince y mi facultad, después de realizar numerosas rotaciones de la lámina de celulosa impresa con las calles del centro de Santiago hasta ponerla en la posición que me permitiría llegar. Tarde. Pero llegar. La segunda hube de necesitar la ayuda de mis pares, sea prima-con-el-mismo-problema-que-yo y que por lo tanto utiliza un lenguaje mucho más entendible para la estructura mental de una persona capaz de perderse en una ciudad con las calles numeradas, que mi hermana mayor, que me da indicaciones del estilo "camina hacia el sur", considerando la cantidad de edificios que me impiden ver el sol, o "baja por la calle equis". Sin comentarios.
Llevo seis días aquí, con las horas de sueño en la máxima distorsión que han alcanzado durante mi existencia y chancheando todas las noches, sin tener que cumplir con nada excepto un par de reuniones con los de mi carrera y las necesidades básicas. Y no morir de calor. Me estoy dando cuenta de cada vez más cosas que mueven mi vida. No es que esté viviendo un proceso en el que vaya adquiriendo más cosas, sino que ahora me estoy percatando mucho más concienzudamente de lo que ya está ahí desde hace tiempo, y me gusta. Quizás se llame madurar.
Tomé más conciencia de lo inculta que soy, encontré un círculo genial, discutí cosas interesantes hasta que mi materia gris se cansó de maquinar argumentos después de haber presenciado la inexplicable pérdida de una olla (que por cierto era la única que había en esa casa. De la situación, surgen dos preguntas dentro de mi cráneo; la de rigor en este caso: ¿dónde está la olla?, y la siguiente y última por el momento: ¿cómo cresta se te puede perder una olla?), tomé una posible sobredosis de helado, subí a la piscina en horas random y sospecho que he caminado el doble de las distancias que realmente recorro a fuerza de esquivar las tapas de la calle. Y he escrito cosas que lo más seguro es que a nadie le importen.
Y me di cuenta de que hice la elección PER-FEC-TA, y que por a, be o ce, estuve a punto de no hacerla.
Y en Chile, escribir bien, sin faltas de ortografía, es ser maniático.
Ahora vamos a empezar desde cero. Es una oportunidad tan escasa en la vida que hay que tomarla sí o sí (o tal vez sí). Si sopesamos la situación, el panorama es tan sublime que es difícil creerlo.
Acá en Santiago, eliminas un gran porcentaje de tus recursos hídricos corporales por medio del fenómeno de la sopa, más formalmente llamado el de la transpiración. Las distancias se estiran y el tiempo disminuye.
Tengo que tomar mis cosas e irme.
*: Sarcasmo.
Todo lo que falta y todo lo que sobra. Todo lo que se nota por no estar donde debería. Eso es lo que NO es este blog, porque así es como las cosas se dan cuando uno no está seguro de nada. Y cuando tienes la imaginación atrofiada por quién sabe qué, y no se te ocurre nada para describir un (tu) blog y escribirlo en el cuadro dispuesto a esta función. ¡Hola!
sábado, 22 de enero de 2011
martes, 4 de enero de 2011
Es más fácil.
Teníamos que comer bien, dormir bien, estar tranquilos, blablablá (?), pero si nos lo decían con cara de "sabemos que en realidad no es posible que lo hagan" en realidad estos sencillos consejos tornaban las cosas bastante más complicadas de lo que supuestamente ya eran. Pero, en realidad, para mí, no lo fueron tanto. En ningún momento fui capaz de entender por qué, pero estuve tan tranquila durante el día anterior y los días equis e y que llegué a sorprenderme varias veces. Ya di la fáquin pe ese u, la famosa prueba que determina quién pisa el suelo de cuál universidad, instituto profesional, o en su defecto, pre-universitario, o calle incluso.
Esta prueba es de un carácter bastante elitista. Según yo, los resultados que una persona puede llegar a obtener cambian de una manera increíble al hacer o no un pre. Independiente de qué pre es, éste cumplirá más que nada un rol de entrenamiento para llegar a enfrentar de una u otra forma la prueba, que por cierto es bastante básica en contenidos. Entonces, ¿qué está midiendo realmente la pi es iu? Aunque sé que acceso a los contenidos hay, nunca va a ser lo mismo leerlos en internet, tú solo en tu casa, que revisarlos con un profe con un dinamismo diferente al de la sala escolar, acostumbrado a resumir cuatro años de más bien laxa educación en lo realmente útil ¿para qué?, específicamente para esta prueba. Siempre he opinado que estas instituciones deberían llamarse pre-PSU.
Ya pasó el primer periodo de espera, el de los resultados. Ya supe cómo cresta me fue. Y según los puntajes de corte de mi carrera en la U que quería, me sobran setenta y ocho puntos así que es bastante seguro que entre. Sin embargo, para un montón de gente, éste es el siguiente periodo de espera, después del cual sabrán si están aceptados en la U o no. Es cuático esto del futuro cercano.
Después de este verano, al comenzar el año académico propiamente tal, voy a cambiar todo otra vez. Y me gusta.
Esta prueba es de un carácter bastante elitista. Según yo, los resultados que una persona puede llegar a obtener cambian de una manera increíble al hacer o no un pre. Independiente de qué pre es, éste cumplirá más que nada un rol de entrenamiento para llegar a enfrentar de una u otra forma la prueba, que por cierto es bastante básica en contenidos. Entonces, ¿qué está midiendo realmente la pi es iu? Aunque sé que acceso a los contenidos hay, nunca va a ser lo mismo leerlos en internet, tú solo en tu casa, que revisarlos con un profe con un dinamismo diferente al de la sala escolar, acostumbrado a resumir cuatro años de más bien laxa educación en lo realmente útil ¿para qué?, específicamente para esta prueba. Siempre he opinado que estas instituciones deberían llamarse pre-PSU.
Ya pasó el primer periodo de espera, el de los resultados. Ya supe cómo cresta me fue. Y según los puntajes de corte de mi carrera en la U que quería, me sobran setenta y ocho puntos así que es bastante seguro que entre. Sin embargo, para un montón de gente, éste es el siguiente periodo de espera, después del cual sabrán si están aceptados en la U o no. Es cuático esto del futuro cercano.
Después de este verano, al comenzar el año académico propiamente tal, voy a cambiar todo otra vez. Y me gusta.
jueves, 25 de noviembre de 2010
Desde ahora hacia atrás, m < 0.
Ahora sí que no sé lo que me espera, y ahora sí que sé que no puedo saberlo, ni suponerlo siquiera. Ayer fue un día extraño, con oscilaciones anímicas cuáticas. Partamos por el hecho de que era mi licenciatura. A partir del momento en que ese cartón con frases hechas, nombres, firmas, fechas y timbres estuvo en mi mano, gracias a mi profe jefe (quien hizo que todos se vieran altos en el escenario, según mi hermana grande), pasé a subir la tasa de desempleo del país. Y con mucho orgullo. Como en mi colegio somos (bueno ya, éramos) cinco cuartos medios, repartieron las licenciaturas durante el día. Yo soy del Cuarto Aaaahhh, así que lógico, nos tocaba primero (no se lo esperaban); a las NUEVE de la mañana.
Yo siempre había querido graduarme al aire libre, con toga y birrete y los rayos del sol del pre-ocaso bañando oblicuamente esta fastuosa ceremonia donde la emoción une a los presentes en una felicidad incalculable y bla bla bla, pero no. Bueno, no puedo quejarme; aunque las invitaciones podrían haber sido mejores y deberían haber pensado en sacar la foto de los graduandos con toga y birrete porque fundaban falsas esperanzas en mí, fue un momento de genuina felicidad. Había siete cupos (incluidos los papás) para cada alumno, y vino mi papá con mi abuela desde Santiasco, a quienes no había visto en un tiempo considerable... desde el dieciocho de septiembre, creo. También fueron testigos de mi inicio a la cesantía mi mamá, mi otra abuela, mi hermana grande y mi hermana chica. La mamá de mi papá parecía manguera llorando... estaba tan contenta, y eso me ponía en extremo feliz a mí. Mi hermana grande me regaló un flor de goma eva, y luego de la tertulia de rigor con el curso al terminar la última lista, fuimos todos los que estábamos (mis invitados a la licenciatura, digo) a la casa de mi tía. Se reunió un grupo, por consiguiente, que no se reunía hace años. Pero AÑOS. Quizás más de ocho mil. Bueno, pero la cosa es que fue impresionante. Ayer en la mañana estaba realmente feliz.
Con mi mamá y mis hermanas fuimos a comer sushi por ahí, y después compramos unos pastelitos árabes equis. O sea, mi mamá los compró. Llegamos a la casa y me puse a estudiar al punto de que mi hombro me reclamaba por la posición que tuvo que adoptar durante prolongados periodos y mis dedos de la mano izquierda ya cuenta con surcos bien definidos. De todas maneras sentía que avanzaba, ya casi tengo toda la partitura leída y bastante introducida en mi cabeza, pero eso es de sólo una de las tres piezas. No fue hasta bastante tarde que supe que en realidad lo que estoy haciendo no tiene mucho sentido que digamos. Una decisión que ya estaba más que tomada por mí tuvo que ser prácticamente desechada. Aunque lo que me queda por hacer no es para nada malo, de hecho es bastante lógico y no puede ser de otra manera, no sé, yo supongo que fue el hecho de haber estado tanto tiempo equivocada e idealizando lo que me puso tan mal. Me sentí una idiota integral y apartada. Desnivelada (gracias, cultura). Ahora no estoy segura de qué cresta voy a hacer, pero es casi un hecho que tendré que estudiar una licenciatura simultaneando el conservatorio. Y después veré qué hago, pero por lo menos estoy consciente de que no es absolutamente mi culpa. También lo es de este faquin país burocrático y sus secuaces. No les cuesta nada tener al tercer estado un poco más informado, o por lo menos con un acceso más expedito y fácil a la información. Pero así es la vida acá.
Lo ridículo es que es tan fácil... al esparcir la cultura y todo lo que ésta misma alude, se logra dar un paso gigante hacia nuestra deseada y abstracta amiga llamada Igualdad de Oportunidades, pero al parecer las cosas por ahora van a pertenecer a un círculo cerrado y más bien selecto, con lo que estoy de acuerdo, pero la selección no debería ser al nivel del acceso a la información que podría competer a todos. Shao.
A todo esto, fui al pre-estreno de la historia del niño que sobrevivió al maleficio imperdonable de la luz verde y es la que, según yo, menos se han echado respecto al libro. No reclamé tanto durante la función. De hecho me gustó harto la weá de película.
Seeee, después de todo no es para nada malo..., yo quiero vivir haciendo lo que amo. Pero podría haber estado al tanto de este pseudocolapso antes y no me sentiría tan sacowea en estos instantes. Son las cuatro de la tarde y muero de sueño, tengo que estudiar para la faquin pe ese u (porque ahora sí que es de carácter obligatorio) y siento la presión de los circulitos con lápiz 2B sobre mis sienes. Y hace dos días que no me como ni los dedos ni las uñas.
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